4 de enero de 2008 (LPAC).— En las estadísticas maquilladas y nada confiables que dio a conocer el gobierno estadounidense, se asoma la realidad de la depresión. Hasta en el Índice de Precios al Consumidor, a pesar de estar tan "ajustado" que es un fraude descarado, reporta una inflación anual del 9%; así como también el Índice de Precios al Productor. Y las cifras sobre empleo de la Oficina de Estadísticas del Empleo (BLS por siglas en inglés), dadas a conocer hoy, reflejan el desplome acelerado de lo que queda de la economía productiva en los Estados Unidos, especialmente su sector vital de máquinas herramientas automotriz. La "economía real" es la que está recibiendo los peores golpes de la crisis bancaria y el crac financiero ahora en marcha; tiene que protegérsele con un "muro contrafuego", empezando con la Ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda, de Lyndon LaRouche.
Según la Oficina de Estadísticas del Empleo, en el año de diciembre del 2006 a diciembre de 2007, se perdieron 445,000 empleos en el sector productor de bienes, acelerándo una pérdida ya de siete años que alcanza ahora los 2,6 millones de empleos productivos (la cifra preliminar para el mes de diciembre del 2007 es de 49,000 puestos de trabajo, la mayor pérdida mensual hasta la fecha). Además se perdieron 212,000 empleos en las manufacturas (31,000 en el mes de diciembre del 2007), lo que significa que durante el período Cheney-Bush, se han perdido 3,3 millones de empleos en las manufacturas de EUA, el 20% del total que tenían los Estados Unidos cuando ese par tomó posesión.
Y en el sector manufacturero, el 2007 vió la desaparición de 75,000 empleos en la industria automotriz, sector que tiene lo que queda principalmente de la capacidad de máquinas herramienta que todavía hacen de los Estados Unidos una economía avanzada con capacidad para una industria moderna. En los siete años de Cheney y Bush se han perdido unos 350,000 puestos de trabajo en el sector automotríz y máquinas herramienta y el 2007 fue el peor año. Éste es el fatal desplome de la capacidad de máquinas herramienta que hace tres años le dijo Lyndon LaRouche al Congreso cómo parar, cuando propuso lo que se convirtiera en la Ley de Recuperación Económica. Pero intervino el sinarquista fascista Felix Rohatyn y le robó el alma al liderato del Partido Demócrata, incluyendo demócratas de estados a los que la la crisis de la industria automotriz estaba vapuleando.
En el 2007, según la Oficina de Estadísticas del Empleo, el número de estadounidenses desempleados aumentó en 900,000 para llegar a 7,7 millones, y el número de personas que solo pudieron trabajar medio tiempo, aumentó en una cifra adicional de 456,000 hasta los 4.7 millones. Agréguesele a esto los trabajadores desilusionados que se salieron de la fuerza laboral en el año y el desempleo real se remonta a los 13 millones, cerca del 10% de la fuerza laboral no agrícola. La fracción del total de la población estadounidense empleada, cayó en 0,7% en el año, a 62,7%, cerca del 3% por arriba de los niveles de principios de los 1980.